Nuit de Bakélite

Me intrigaba el nombre de este perfume que en mi opinión es el mejor lanzamiento de los últimos años.

La baquelita es una resina sintética, aparentemente inodora, con la que se fabrican objetos de todo tipo, aunque la mayoría de nosotros cuando oímos decir baquelita lo primero que imaginamos es un viejo teléfono negro y grandote, como los que había en casa de nuestros padres y ahora tan buscados.

¿Se referiría a ellos Naomi Goodsir? ¿a su carácter confidencial y reservado? ¿o aludiría quizá al tapón, el primero en desvelar los secretos del aroma? Creo que a ninguno de los dos porque he leído en algún sitio que la razón es mucho más sencilla: a Goodsir le encanta la baquelita y colecciona objetos de este material.

Sea como fuere, Nuit de Bakélite es un perfume fantástico, osado, adictivo, perturbador, y a su manera, muy clásico. Clásico en su audacia y en la llamativa calidad de su fórmula y de sus componentes.

Un perfume tornasolado, repleto de matices, luminoso y oscuro a la vez. Inscrito en la familia verde-floral, evoluciona en torno a las notas alcanforadas y terrosas del nardo, en la estela de Tubéreuse Criminelle de Lutens, Fracas de Piguet, Jardins de Bagatelle de Guerlain, Poison de Dior, Amarige de Givenchy, Carnal Flower de Frédéric Malle, Nuit de Tubéreuse de L’Artisan Parfumeur, Do son de Dytique, Kiss my Name de Monegal y presente también en tantos otros como Joy de Patou, Arpège de Lanvin o Amazone de Hermès.

Aunque se trata de un ingrediente difícil, de esos que o gustan mucho o espantan, poco adecuado, por tanto, para olfatos sensibles, el nardo vuelve a estar de moda. La planta (Polianthes tuberosa), originaria de Méjico, llegó a España en el siglo XVI. Posee el perfume más intenso del reino vegetal, un olor opulento y narcótico –próximo al de otras flores blancas como jazmín, gardenia, azahar o tiaré– que sus varas continúan exhalando durante días una vez cortadas. Su nombre azteca es omixochitl y al parecer se usaba para aromatizar el chocolate.

El absoluto de tuberosa es uno de los más caros de la perfumería. Antiguamente se obtenía mediante enfleurage, ahora se hace con disolventes volátiles. Hacen falta 3600 kilos de pétalos para obtener medio kilo de aceite esencial de tuberosa.

No puede decirse que Nuit de Bakélite sea un perfume nuevo. Fue presentado en 2017 y ya entonces causó sensación. Lo insólito es que su fórmula se vuelve adictiva, de forma que cada día que pasa es más difícil olvidar su aroma y sobre todo, prescindir de él. Su autora es Isabelle Doyen que en ésta su primera colaboración con Goodsir ha logrado un perfume colmado de matices insólitos, que nunca llegan a desvirtuar el carácter único y complejo de la tuberosa.

Envuelto en notas de angélica, hojas de violeta, gálbano, iris de Florencia, karo karounde, cuero, davana, styrax, tabaco, ládano, madera de Gaiac, ylang-ylang y siempreviva,  el nardo se muestra umbroso y radiante, herbáceo y floral, sofisticado y genuino, complejo y natural, tal y como debían oler las heroínas de Raymond Chandler.

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