Madrid no cierra por vacaciones

Y además está en fiestas. Cualquiera que la visité la capital en agosto encontrará una ciudad igual de divertida que siempre, pero mucho más sosegada. Es la época ideal para explorar viejos rincones y descubrir nuevas propuestas. Propuestas como la coctelería botánica de La huerta de Carabaña. ¿Y qué tienen de especial sus combinados? Pues que se elaboran con hortalizas y frutas de temporada –hay que probar, por ejemplo, su Bloody Mary de tomate moruno– y que todas las hortalizas proceden de Carabaña donde los propietarios tienen su propia huerta. El pueblo de Carabaña, en la comarca de Las Vegas, a unos cincuenta kilómetros de Madrid, ya era famoso en tiempos de los romanos por la calidad de las aguas de sus célebres manantiales.

La terraza de Cruz Blanca Vallecas, recién reformada y tan castiza como el conocido restaurante, acaba de ser elegida la “Mejor terraza de Madrid”. Y no sólo por su gastronomía, también por su ambiente. Situada frente al parque Amós Acero es el lugar perfecto para compartir el famoso “Conejo al ajillo con lechuga viva” de Antonio Cosmen, y quien se atreva, un excelente cocido madrileño.

Platea es un lugar único donde para disfrutar, , de la mejor comida española o recorrer, con horario ininterrumpido, las cocinas del mundo. En verano, además, tienen una fantástica programación de espectáculos. Si quiere sorprender con una cena inolvidable, un espacio perfecto podría ser Canalla Bistro Madrid. Dicen que es el restaurante más ecléctico, gamberro y cosmopolita del laureado Ricard Camarena. Y que no hay que perderse ni su canelón de aguacate con bonito marinado, ni su nigiri de pato, ni la tarta helada de manzana asada Así que vayan haciendo sitio. Aparte de comidas y cenas, en Platea, que en su día fue un cine, también se puede tomar una simple cerveza bien fría (simple o la Inedit de Ferrán Adriá), y probar los nuevos helados artesanos de Acaramhelados.

Sin renunciar a este placentero ritmo slow que hemos adoptado llegamos a otra espléndida terraza, la del Hotel InterContinental Madrid donde los atardeceres se celebran con música en directo. Esta temporada ofrecen además una prometedora carta de cócteles art déco, que firma el Museo Chicote y nos traen sabores de la época dorada de Hollywood cuando los grandes actores se alojaban en el hotel.

Pero, como hoy las grandes estrellas se mueven en el mundo de la gastronomía, el brunch de los domingos ofrece a nuestros hijos una experiencia excepcional: la posibilidad de convertirse por un día en grandes chefs. Todos los domingos, durante el horario del brunch, Raúl Gil y José Carlos Santiago, pasteleros del hotel, imparten a un máximo de quince alumnos, una clase magistral de repostería donde aprenden a elaborar recetas del maestro pastelero Jesús Puebla.

 

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