Crónica perfumada desde París

Carlos Sáenz de Tejada, Chanel y Le Monnier

Hace unos días he visitado en el Museo ABC de Madrid una estupenda exposición titulada La elegancia del dibujo. Crónica desde París de Carlos Sáenz de Tejada. Son casi 400 dibujos de moda, figurines diría mi madre, que el pintor realizó entre 1926 y 1934 durante los ocho años que pasó en la ciudad del Sena. La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 26 de febrero y se la recomiendo a todo el mundo.

Carlos Sáenz de Tejada llega a la capital francesa poco después de la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes de 1925, en pleno auge del Art Decó, vive en París los años dorados de la ilustración de moda y se consolida como una de sus figuras más destacadas.

C. Sáenz de Tejada, R. Piguet, J. Lanvin

C. Sáenz de Tejada, Paquin, A. Maggy

Entre 1926 y 1934 colabora con las mejores publicaciones de la época: Jardin des Modes, Vogue, Femina, Modes et Travaux, Harpers Bazaar, Household Magazine, Ladies’ Home Journal, Chicago Tribune, Good Housekeeping, Elegante Welt, Blanco y Negro. Para ellas interpreta y reproduce los últimos modelos de una serie de modistos, como  Chanel, Lanvin, Worth, Patou, Rochas, Paquin, Vionnet, Molyneux, Schiaparelli, Piguet, Cadolle, Lelong…, que han hecho historia.

Desde esta plataforma privilegiada, Sáenz de Tejada asiste además al nacimiento de la mujer moderna y contribuye con sus dibujos a divulgar la imagen de un nuevo arquetipo femenino. Mujeres sofisticadas y misteriosas que huelen a Shalimar y a Crêpe de Chine y escuchan música de jazz mientras prueban los últimos cócteles, quizá un Bloody Mary o un Gin Fizz, en el Harry’s Bar. Mujeres esbeltas y bronceadas –como Suzanne Lenglen– que nadan, esquían y juegan al tenis con un niqui a rayas de Jean Patou, el modisto que acaba de sacar Huile de Chaldée, el primer bronceador solar; y que pronto lanzará Le Sien, el primer perfume unisex. Mujeres que se peinan a lo garçonne, que usan cómodas prendas de punto y una petite robe noire que han copiado de las revistas o comprado en La Redoute que en 1928 ha iniciado la venta por catálogo.

C. Sáenz de Tejada, J. Lanvin

Mientras merodeo entre el  seductor encanto de estos dibujos percibo todavía el sillage de sus modelos. Huelo a Arpège, a Bellodgia, a Schiap, a L’Aimant, a Cadolle nº 9, a Soir de Paris. Son los prodigiosos aromas de nuestras abuelas, de aquella época irrepetible de los perfumes en que estaban de moda los chipres y las notas de clavel.

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