En el taller de Cézanne


Todo lo que nos rodea deja una impresión más o menos profunda en nuestros sentidos, una marca que nos vincula al resto del universo y que el poder evocador del perfume hace revivir.

Así, el aroma de la vela perfumada, Dans l’atelier de Cézanne, creada por Olivia Giacobetti, nos acerca al mundo del pintor de una forma tan certera como poco convencional. Porque no se empeña en describir los olores del paisaje provenzal que aparece en sus cuadros captado bajo la opulenta luz de los cielos meridionales, sino que se recrea en reanimar la atmósfera de su taller. Aquí, el tiempo parece haberse detenido, y los objetos permanecen intactos, como testigos mudos del pasado, como las cosas abandonadas a sí mismas.

Ya no hay lienzos en el estudio de Paul Cézanne, andan dispersos en los mejores museos y colecciones del mundo, aquísólo quedan los sencillos utensilios de trabajo, que todavía tienen mucho que contar. Y bajo la singular alquimia de esta vela, hecha de colores, aceites y trementina, recobran la voz.

Creada con motivo de la exposición titulada El espectro, que el artista Vicent Beaurin realizó en el taller durante el verano del 2010, contiene lino, esencia de ciprés de Alaska y absoluto de cera de abeja. Le Fluide la produce y distribuye.

(Fotografía Grégory Copitet).

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